Vacío

Anna Llenas

Era difícil, a veces.
Era algo importante y bello y difícil.
Serio, frágil, limpio.
Como lo es la infancia.
Era difícil, a veces.
Como lo es nombrar.

Yo lo llamaba ganas de merendar.
A veces sí era eso; el bocadillo de atún, la manzana pelada, mi abuelo.
Era también el miedo a no llegar, el saber cuántos ojos adultos asumen tu madurez, querer subir a ese bordillo, las pocas ganas de entrar en ballet.
Todo eso, tan difícil,
se llamaba solo
ganas de merendar.

La tristeza, la tristeza de niña, importante, limpia y bella, como lo es la infancia, se llamaba ganas de llegar a casa.
La cabeza de mi madre entre el público de Pedro y el lobo no recuerdo cómo la nombré, pero fue similar a dos pompas tiernas y brillantes subiéndome hasta las mejillas.

El cansancio era un gruñido,
la ilusión verborrea.
El deseo de crecer una mochila de flores hawaianas.
Al miedo a crecer jamás le puse nombre, pero pesaba tanto que me pareció mejor volver a la mochila de ruedas.

Los días difíciles, los recreos difíciles, tampoco se nombraban.
Solo había que tumbarse en el sofá
fingir un sueño profundo
esperar los brazos adultos que recogían lo difícil,
que lo tapaban con el edredón de patos
que lo besaban en la frente
que eran cómplices de esa simulación del sueño
que no apagaban la luz del pasillo.

Lo imposible,
lo innombrable,
lo que no cabía en unas manos de niña
eso
no tenía nombre. Pero se llamaba Vacío.

Como esta historia preciosa, como el agujero de Julia, como mi deseo de proteger a todos los niños a los que veo en un supermercado o en el cine o merendando en Rodilla, como mi deseo de preguntarles si su infancia está a salvo, si alguien les dice cada noche que son lo más importante, limpio y bello, si quieren que les coja en brazos y les prometa un mundo amable.

Como la certeza de que en los cuentos encuentro siempre una literatura sabia,
importante, limpia, bella.
Como lo es la infancia.

Hoy me han dado una noticia bonita que llevaba esperando mucho tiempo. He llorado.
He sentido algo que creo que se llama alivio. Pero solo he acertado a decir
Voy a llamar a mamá.

Es difícil, a veces.
Es importante y bello y difícil.
Serio, frágil, limpio. Como lo es leer cuentos.
Como lo es crecer.
Como lo es nombrar.

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