También esto pasará

Milena Busquets – Anagrama

De todos mis libros intersticio en este querría quedarme a dormir hoy.

Decir libros intersticio no es lo mismo que decir libros de relleno o libros insulsos, olvidados, o libros que reseñar con un “psé”.
No son los que me saltan como un resorte cuando corro a escribir: tía, tengo una recomendación explosiva, pero me acuerdo de sus títulos cuando estoy acabando la botella de rosado con MejorAmiga y respiramos a la par.
Son libros mansos, bellos, de domingo, libros limpios que no quieres releer pero sí quieres revivir, libros que terminas con la sensación de estar flotando en un mar dócil y templado.

Quiero volver al fin de semana que leí este libro.
Me lo regaló alguien a quien no le había gustado, pero creyó que el título sería una revelación para mí. Pensé que era imbécil. Me leí el libro.
Era verano, yo estaba en Cádiz y no recuerdo por qué igual que no recuerdo casi nada de aquel mes. Leí este libro ajena a mi cuerpo, a mis manos pasando páginas, a la noche del sábado en la que al parecer bailé en la playa con amigos, al enfado que me borboteaba en el estómago porque la vida estaba siguiendo como si yo no fuese un muñequito de cera estático o como si nadie lo estuviese percibiendo, porque era una responsabilidad ajena a mí, ajena a mi cuerpo y a mis manos pasando páginas, era un deber que alguien me mirase a los ojos y los viera vacíos.

Tambiénestopasará, me lo repetía como un mantra que te convence a base de amasarse insistentemente hasta fermentar. Ahí fuera el sol del sur golpeaba durante todo el día en mi ventana y el aire parecía un estanque caliente, aquí dentro me crecían buganvillas en el pelo, el faro de Cap de Creus prometía algo que yo no sabía descifrar pero que intuía cierto, y algunas noches, la Tramuntana me arrullaba hasta que me quedaba dormida por agotamiento.

También aquello pasó, claro que sí. Pasará también todo lo que crea infinito. Igual que pasará esto y yo volveré a mis libros de explosión, a buscar el placer en la llaga.


Pero hoy, con esta Tramuntana helada, quiero que algo, alguien, yo misma, la botella de rosado, un faro, una ola, este libro intersticio que me sostiene me diga:
también esto pasará.
Y me guiñe un ojo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *