No era esto a lo que veníamos

María Bastarós – Candaya.

Mi psicóloga se llama Sol.

No satisfecha con esta ironía, hiriente y preciosa, va y me dice hoy:

no podemos dejar que sigas así,

hay que recuperar tu normalidad,

el miedo no sale gratis

[Sonrisa gestáltica, con cada uno de sus dientes anclados al presente]

Hoy apunta los miedos que te asalten

Formato tabla, que eso me encanta.

Hasta el lunes que viene.

Mejor por bizum.

[sonrisa gestáltica]

Ha sido como un señor con botas Timberland que se llame Victorioso reprochándole a un pájaro prematuro: oye disculpa, ya sé que no pediste nacer y que además casi te matas en el intento, eres un esperpento de plumas y gelatina cruda, pero escúchame, tú no puedes permitir que esa nube de dimensiones delirantes que ves ahí interrumpa tu objetivo, ¡levanta el vuelo, vamos, vuela! Cómete esa borrasca, si quieres puedes, pajarito!

En esas me encontraba yo esta mañana bajando Acacias, que es por donde yo disecciono las entrañas a mis disgustos y pensaba: señora no toque más esta sutura, pero no ve que vengo aquí solo para que creerme que he sobrevivido- “sí, claro, empecé a ir a terapia y menudo cambio tías!”- que yo quiero el miedo elija por mí ya pa siempre, que su plural mayestático ese me da náuseas, señora.

Vuelta, presa del cansancio o de la voz de Sol tronando entre los huesos de mi cráneo o tal vez era del miedo, del miedo a que tuviese razón, me he acordado de este libro,

de estos textos,

de este miedo a lo normal.

Yo empecé este libro con miedo.

Con miedo a la decepción, como si la Bastarós hubiese terminado su primer libro diciéndome: querida, te prometo que siempre escribiré así.

Yo avancé con miedo a que sus personajes fuesen como solo son los suyos; turbios, ácidos, tarados, oscuros, brillantes (Oh Lucy Clark always on my mind)

Yo lo cerré con terror.

Porque @mariabastarós nunca me prometió su eterna brillantez, pero solo alguien que revienta el podio de la inteligencia puede escribir ese último relato y dejarte ahí abandonada.

Cuando lo leáis buscadme, llevo ahí clavada desde que el miedo no me impidió descubrirme a la misma distancia entre la repulsa nauseabunda y las ganas de abrazar un poco al puto Oskar.

Que no, Sol.

Que lo ha dicho la Bastarós:

La normalidad tampoco sale gratis.

*Sol, sé que me lees, tqm. Claro que estoy recuperando mi normalidad, vengo de invertir 2 horas en un taller con María Bastarós. He aprendido sobre el miedo a la primera persona, Sol, por eso Notre-Dame se redujo a cenizas en tercera. 

Deberes hechos, Sol. Bizum también. Mua🫶🏻🤸🏻‍♀️✨❤️‍🩹

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