Mira a esa chica

Cristina Araújo Gámir – Tusquets

Mi mejor amigo se llama churli y por mi cumpleaños me regaló este libro y me dijo: léelo con cuidado.
Acabábamos de bailar una de SkaP como cuando teníamos 16 y no como ahora que no tenemos vacaciones,y así, sudados y con petazetas bajo la lengua, sintiendo que mañana empezábamos otra vez 2º de bachillerato me lo dio envuelto.

Cuidado.
Yo dije oh gracias, llevaba meses queriendo leerlo y él me dijo lo sé.
Y yo sabiendo-creyendo saber-de qué iba el libro y fingiendo no saber qué había en ese “cuidado” y sonriendo y pensando si al día siguiente, con resaca y las sienes ardiendo, sería quizá el momento de leerlo para hacerlo todavía así, como cuando teníamos 16, como si fuese aquel verano y Miriam Dougan estuviese ahogando esa náusea bajo las sábanas y a la vez cambiando la Historia sin querer ni una cosa ni la otra.

Todo eso hice en la vida real, pero en la otra, en la que nacer bajo esta alerta es impensable le diría: con cuidado de qué, tío.
Y él, que a veces se ha llamado Lukas y otras Hobbit me diría, ay no sé.

Y yo chillaría ¡De eso va el libro, Lukas, Hobbit, churli!


Cuidado con, cuidado es verano, cuidado un portal, parece que, cuidado Miriam, ese whatsapp, esa broma, el tatuaje, cuidado, cuidado Vix que no es para tanto, Patty te lo dije, cuidado, mujer, puta, gorda, cuidado, ay no sé, no es que no te crea, no sé, cómo iban ellos a, ay no sé, es que es todo raro, y le dije ¿un piquito?, una entre los 4.
Cuidado, pero ay no sé.

Churli, sé lo que había en ese cuidado, porque a veces te has llamado Lukas o Hobbit pero también te has llamado Jordan, porque yo me he llamado Miriam, después me llamé Paola y creo que la mayoría del tiempo me llamo Tallie (Tallie, te quiero más que a nadie en este libro, he sido tú tantas veces como te he criticado por ser tú, te invitaría a un capuccino, hermana), porque estos personajes son absolutamente reales, incómodos, atravesados por cada arista del sistema, complejos y humanos.


Me regalaste el libro más “cuidadosamente” brillante que he leído.

Ahora no solo quiero ese capuccino con Tallie sino la inteligencia de Cristina Araújo.

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