Los nombres propios

Marta Jiménez Serrano – Sexto Piso Editorial

-¿Por qué no te vas?

Porque estás triste, pero yo nunca me fui, en realidad solo me ignorabas. Y porque siguen ganando las túes esdrújulas, compañera.

-¿De qué me hablas?

Sabes perfectamente de lo que te hablo. Además este libro es de los que has sentido fuerte. También me quedo por eso. Crees que sientes demasiado. Demasiado respecto a qué.

-¿Eres Belaundia Fu?

No, Bela es la de @martajserrano . Somos un concepto, una idea, una universalidad. Bela es Bela y yo soy yo. Aunque una vez me llamaste “mi puto superyó”, tengo un Nombre Propio. Como todo lo que es importante. Como todo lo que te horroriza nombrar, pero te ha fascinado leer aquí.

-Y…¿tú sabes por qué he sentido tanto leyendo esto? 

Sí, claro -si quieres procedemos a nuestro juego de siempre, tú finges que no sabes por qué sientes esto y yo te lo explico- Es porque has aprendido a apreciar cualquier libro sobre Lo Cotidiano, como si esas realidades, a veces opuestas a la tuya, te perteneciesen. Es por lo de La mayor, lo de “Tribu” (creías que solo vosotras lo llamabais así, eh), el iceberg, los coques, ser de Melchor, la doble vida, VIPS como consenso y sede logística de cualquier conversación familiar inolvidable, por lo de “Eso te lo financiamos papá y yo” cuando al leer esa página hace unos días confesaste que llevabas semanas pensando en hacer un máster de literatura.

Bueno. Y por la abuela. Por la abuela pelando un melocotón a “la niña” de 20 años. Por la abuela y el espejo y las pinzas cada verano. Por eso, por La abuela que es La abuela de forma universal como lo es esta vida sin ella.

-Oye…¿No eres Bela seguro? es que el otro día Marta me dijo a mí directamente que podía hablar con Belaundia siempre que quisiera.

Ya, mira, es que le contaste que habías estado sola en casa contestando a una voz que te hablaba en 2ª persona mientras te hacías el eyeliner izquierdo antes de una primera cita y pensabas en que si te hacías la cicatriz de Scar y pillaba toda esta referencia sería el elegido. Qué te iba a decir ella, criatura.

-Este libro necesito releerlo, ya hablamos.

Ay, esdrújula
Si te vas a los confines solitarios del mundo cuando necesitas un abrazo
no va a haber nadie para dártelo.

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