Los astronautas

Laura Ferrero – Alfaguara

He estado unas semanas desaparecida(soy consciente de la irrelevancia pero es que quería saber cómo es darme la misma importancia que si, por ejemplo, fuese un señor columnisto) porque la vida tiene sus tiempos y sus planes también, que resulta que tienden a ser muy dispares a los míos y en esta partida de soga-tira me encuentro siendo partícipe de forma cíclica cada, aproximadamente, 48 horas.

Bueno, pues han pasado algunas cosas estos días bajo la burbuja de pelusa y autocompasión que rodea mi ombligo, cosas como un contrato nuevo o la inauguración de temporada de alcachofas cuajando mi nevera o la chapa que le he dado a MejorAmiga con la cuenta atrás para el estreno de la nueva de la Coixet o cosas como Esto.

Esto, innombrable, como todo lo que me sacude, como una catástrofe o como la Noche estrellada. Esto y las lecturas dentro de la lectura. Esto, que son todas las preguntas, solo algunas respuestas (la falta de respuesta como certeza apoteósica), una abuela que cede los bombones blancos, el pánico a los tachones desde que descubres lo que es el TippEx, las cosas importantes que solo se hablan en dos estados: atravesando El Corte Inglés o en la cocina de casa.

Yo no pinté astronautas, pinté, con toda lamonarquía en miniatura que me cabía en un cuerpo de seis años y que para disgusto paterno se esfumó con la adolescencia, la boda de Felipe y Letizia convencida de que simulaba una invitación oficial y todos en mi clase querrían amigos de la invitada por la realeza. Esto, que es reencontrarme con mi dibujo y leer ese “Real” de una forma nueva. Y Esto, que sí que es una niña pintando un padre astronauta, ha sido también como confesarnos nuestros delirios y nuestros cráteres, nuestras dos caras lunares, compartir nuestro diploma oficial de logros alcanzados y decidir en cuál de las dos casas lo enmarcamos.

Esto, de Laura Ferrero, que es un asteroide brillante, incadescente, sensible y redondísimo, del que no se puede volver. Esto, inalcanzable como un planeta plateado flotando en el espacio, Esto, como pregunta sin respuestas, o como respuesta a preguntas, a preguntas de columnistas como por qué no estamos hartas de “nosotras mismas” ni de leer libros escritos por mujeres:)

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