La nostalgia de la mujer anfibio

Cristina Sánchez-Andrade – Anagrama

Si yo pudiese ahora mismo huir de este calor madrileño iría buceando hasta la Praia do Espiñeiro, me haría amiga de los pulpos, los lenguados y las xoubas – del la Ollomol solo a ratos -, me secaría tumbada en la arena blanca, desayunaría filloas con azúcar y volvería al mar, dejaría que se me arrugasen las yemas, que se me fusionasen los dedos, que me saliesen escamas verdes y plateadas en la columna vertebral. 

Como no puedo hacer nada de eso, he hecho lo que sí puedo hacer: releer La nostalgia de la mujer anfibio.

Qué belleza, qué surrealismo tan riguroso, qué cosquillita en el paladar, como después de merendar una manzana ácida, qué escapada al verano del norte y al invierno y al 31 de diciembre y al 2 de enero, a la hogaza de pan con queso tierno, qué congoja, qué fascinación, qué viaje, qué ganas de cuidar a Lucha y de hacer con ella un crucero por el Támesis bebiendo chupitos de orujo y prometiéndole mi voto en las próximas elecciones, Lucha mi presidenta y heroína. 

Descubrí a Cristina Sánchez-Andrade gracias a Las Inviernas, cuando yo era una tierna rata lectora en medio de un bachillerato de acné, ansiedad y malibú con piña. Después llegó El niño que come lana, que me obsesionó releer hasta la inflamación ocular y que consideré insuperable. Hace poco descubrí La nostalgia de la mujer anfibio y ahora me quiero dejar el pelo tan largo como Lucha para que los murciélagos tengan un nido donde reposar y dejen de despertarme cada noche.

Lo único que me disgustó de este libro fue no haberlo descubierto antes de que mi abuela muriese. Se lo hubiese leído y ella me hubiese contado – otra vez – lo de los hórreos, lo de las vacas, lo de Betanzos, lo de los bandos, lo de sus tías, lo del carnaval, me habría cantado la receta del adobo del raxo, me hubiese mirado como una brujita pícara con su delantal de hortensias y me hubiese dicho: nenina, bucea hasta Espiñeiro, hazte amiga de los pulpos, conviértete en un pez de escamas plateadas, cógete unas vacaciones de tu faena e se xove que xova.

Nunca me cansaré de recomendar leer a esta mujer y de que me recomienden cualquier creación literaria que traiga a este mundo🦎⚓️

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