La educación física

Rosario Villajos – Seix Barral

Catalina, me dueles. 

Yo también te habría dado mi número. 

Si hubieses nacido en la era del WhatsApp ahora mismo te estaría escribiendo: “te tomas algo?:)”

No tengo moto, pero yo te hubiese ido a buscar a la gasolinera y te habría traído aquí, a través del tiempo, a pasar la tarde. 
Le diríamos a tu padre que te doy clases particulares de dibujo técnico – no se preocupe, a las 22:00 la traeré de vuelta a 1993 -. 

Te invitaría a merendar Manolitos. A tu madre no le diríamos nada, seguro que mientras te escribo esto ya lo sabe todo. Tu madre también me duele un poco. 
Pero tú, tú me dueles tanto, Catalina.

Yo sería tu amiga. Yo te escucharía. Pero, sobre todo, yo te hablaría, Catalina. 

Te diría: se llama vulva, pero aquí puedes decir coño. Eso se llama abuso. Lo de tu amiga es lo que crees. Te diría que no sé qué es de Silvia ahora pero creo que lleva perlas y que el domingo no va a votar lo mismo que nosotras, Catalina.

Te enseñaría, te nombraría, te contaría, te dejaría preguntarlo todo, te querría tanto que nunca volverías a saltar una verja. 
Te diría: Juan no es, pero lo recordarás con un cariño extraño, Catalina.

Te diría cuéntamelo, Catalina. Cuéntamelo todo.
Te diría MeToo, Catalina. Te explicaría lo que es un hashtag.

Te hablaría, te hablaría, te hablaría. Te he traído aquí para que veas cómo hemos empezado a hablar.
Te diría: aquí todas tenemos una amiga que tiene un padre que tiene una piscina que nos ahogó.

Aquí te esperamos, te creemos, te vemos. 
Me gustan tus outfits, Cata, pero yo te voy a regalar un biquini y cuando llegues a casa el bañador ese lo tiras al cajón de las fajas. 

Aquí puedes venir vestida como quieras. 
Aunque algunas cosas son parecidas
Pueden subastar tu carne
Comerte 
Y acusarte 
Por haber provocado tu propia caza.

Pero aquí 
Si eso te ocurre
Nosotras lo nombramos, Catalina. 

Aquí os queremos. A ti y a tu cuerpo. 
Aquí y por ti salimos a las calles. 
Aquí tú eres nosotras, Catalina. 

A las diez menos diez te diría: 
Te llevo a casa, Catalina.
Claro que mañana vuelvo.
Ponme la mano aquí, Catalina mía,
– Llama a Bernardo, anda -.
Ponme la mano aquí que la tienes fría.

Leed este libro.

Aplaudid a Rosario Villajos.

Quered mucho a Catalina.

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